martes, 14 de julio de 2009
miércoles, 8 de julio de 2009
EVEREST… TOCANDO EL CIELO
De niño, ¿quién no tuvo su destino trazado?: seré bombero. Lo que habla de la importancia de esta gente que lograr permear la imaginación de un niño; no debe tratarse sólo del uniforme y el casco, porque otros los tienen más coloridos. Aunque algo hay, los vistoso y aparatoso; nadie dice seré contador, menos inspector sanitario. De jóvenes los sueños varían según cada quien, aunque hay semejanzas. Fantasías doradas como el dinero (mucho) para comprar felicidad (en forma de carros, casas, viajes y gente bonita a tu alrededor), se mezcla con otras de índole más abstractas: soñamos con aventuras y hazañas. Todavía soñamos con eso. Creo que el hombre nunca deja de ser un poco niño. No es extraño quien sueña, una tarde en su trabajo, mirando a la nada, con embarcarse a tierras remotas a hacer cosas insólitas (explorar lugares inhóspitos, buscar ciudades perdidas, tesoros sumergidos y cosas así). Personalmente siempre me atrajo la idea de ir al desierto del Oriente Medio, y espalda doblada, cepillito en manos, barrer las arenas que cubrían alguna una pirámide sepultada, una que sólo yo sabía que estaba ahí aunque todos los demás se rieran.Estos son sueños, fantasías que el hombre, cuando no termina de automatizarse, conserva durante el resto de su vida. Sin embargo están otros, los que una mañana con una sonrisa de adrenalina toman sus cosas y parten, mirando atrás, a la familia, para soltar un: “ya vuelvo, voy a conquistar el mundo”. Claro, no como el ratoncito Cerebro. Son aquellos que albergan esa inquietud que día a día crece dentro de sus pechos, ocupando cada pensamiento, tanto que sienten que ya no pueden continuar si no cumplen su tarea. O lo intentan, aferrándose con uñas y dientes a cada paso. Sólo viven realmente mientra cumples sus sueños. Es casi como estar enamorado; o así me dicen quienes han querido.
De personas así habla muy someramente el señor Riveros en una corta columna encontrada en el diario EL NUEVO PAIS. Disfrútenla:
……
LA ARRECHERA COTIDIANA
Por Eduardo Riveros.
Se cumplen 56 años de una de las hazañas más hermosas logradas por el hombre. El 29 de mayo de 1953, a las 11:30 de la mañana, el neocelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay, alcanzaban la cima del Everest. Por primera vez se lograba subir a los 8.848 metros de esa cumbre. Hillary tenía 34 años y Norgay 39. Ambos habían adquirido, en ese mismo lugar, experiencias y fracasos. Tenzing se había convertido en guía profesional en 1936, y Edmund, por su parte, había intentado la hazaña en 1951. El interés de él por el montañismo le surgió a los 16 años.
Hillary estudiaba en un colegio a dos horas de su casa. Era un niño tímido y su tiempo lo empleaba, preferentemente, en leer. Durante la Segunda Guerra Mundial se desempeñó como piloto en la Fuerza Aérea Neozelandesa. Su primera esposa, Louise y una hija, Belinda, perecieron, 1975, en un accidente de aviación en Katmandú. Se volvió a casar con June, la viuda de un amigo. Después de su proeza siguió ascendiendo por el Himalaya y consiguió llegar a la cúspide de 10 picos de ese desfiladero. Pero también formó parte de una expedición, 04-01-58, al Polo Sur.
La amistad entre ambos escaladores prevaleció en el tiempo. Edmund creó una Fundación de ayuda al pueblo Sherpa. Gracias a ella se abrieron decenas de escuela en el país y se establecieron mejoras en el ámbito de la salud. Cuando se cumplieron 50 años de la epopeya, el gobierno de Nepal le otorgó a Hillary la distinción de: “Ciudadano de Honor”. La primera vez que tal reconocimiento se le daba a un extranjero.
Por su parte, Norgay se adaptó a una vida más tranquila y familiar. Se casó tres veces; la última cuando todavía estaba desposado con su segunda esposa, prerrogativa que le concedían las leyes de su país. Entre sus múltiples hijos está Jamling Tenzing, quien siguió sus pasos. Alcanzó la cresta del Everest en 1996. También el de Edmund, Peter, perpetuó el ejemplo de su padre y, dos veces, remontó el Everest.
Es esta una historia llena de esfuerzos, tenacidad, confianza, amistad y nobleza. Algo que enaltece y hace que se vuelva a creer en el ser humano. Más en esta época llena de degeneración, abusos y brutalidad. El ejemplo dado por Norgay y Hillary trasciende lo puramente deportivo, la simple aventura. Cae en el terreno de lo sublime. Y, lo transcendental, eran dos hombres, en esencia, comunes y corriente.
……
Hermoso escrito; eso de que el acto transcendió lo aventurero para caer en lo sublime, es cierto. Estaban esas cumbres misteriosas, elevadas como un techo sobre el mundo, como los obstáculos de la vida, y dos hombres lograron remontarlas… en nombre de todos los hombres. Es como, salvando las distancias de quien quiera ponerlas, el hombre caminando sobre la Luna. Realmente fue un pequeño paso para ese hombre, el señor Neil Armstrong, pero un salto gigantesco para la humanidad. Siempre hay gente así, mientras decenas de miles caminan mirando al frente, cuando no al suelo, otros miran hacia arriba, con ojos brillantes de deseos… y lo más sorprendente, cuando sabemos de ellos, de sus hazañas, es que se trataban de simples personas.
Julio César.
POSICIONES

-Me espera, porque me ama. Sin mí no puede vivir. Soy el centro de su vida, como él lo es de la mía. Esto es amor…
EL GRAN DETECTIVE
Sabueso incansable tras su dulce presa…El salón estaba lleno de agentes y de asomados que venían por los cachitos, y Germán Gutiérrez no podía disimular su orgullo. Todos estaban allí para agasajarlo a él, el gran detective joven que se había transformado en la gran revelación de la temporada. Sentado en el podio oye sobre su valor y su sangre fría a la hora de afrontar los hechos. Recuerda cuando entró en ese cuarto de motel barato, que era de lo último, las rameras, casi todas viejas y cansadas, parecían hombre mal disfrazados. Pero él, joven y con ganas de lucirse, era el primero en llegar a la escena del crimen. Dándose importancia le ordenó al encargado abrir la puerta del cuarto 69 (tan a propósito para esos fines, pensó creyéndose ingenioso). Una vez adentro todo fue un caos.
-Su temple y el dominio de sus emociones fue el detonante para llevar acabo una investigación exhaustiva y científica en medio del caos… -continuaba el comisario jefe describiéndolo.
En cuanto entró en el pequeño cuarto, oscuro y oliendo a moho, se desconcertó, se había quedado pegado al piso. Al bajar la vista notó que había pisado una gran mancha de sangre. Con un alarido, no tanto por pisar evidencia como por ensuciarse de sangre (qué asco), medio dio un salto, resbalando, llevándose con zapatos, pantalón, mano derecha y culo casi toda la sangre. Con un alarido quedo allí, sentado. Fue cuando reparó en el cadáver; un hombre mayor, calvo, cuya cabeza girada a la izquierda, lo miraba fijamente. Gritó poco varonilmente, llevándose la mano ensangrentada a la cara para cubrirse la boca. El olor a cobre lo hizo gemir más, pataleando sobre la sangre, poniéndose de pie, resbalando nuevamente y cayendo sobre el cadáver, derribando dos copas sobre la mesita y haciendo añico los cristales. Su pecho pega del sujeto, su mano desvía el rostro muerto. Cabellos, pestañas, uñas, sangre ajena, caspa y posibles lentes de contacto olvidados por el criminal, quedaron pegados a él, que comenzó a sacudirlos del cuerpo a manotazos y con gemidos ahogados.
-El asesinato cometido contra el concejal Rojas, ese pivote de la comunidad, mientras visitaba a los enfermos, no quedó sin castigo. Su asesino fue capturado por este hombre implacable, de sangre helada, de nervios de acero… -lo señala el comisario jefe, en medio de los aplausos.
Todo embarrado de sangre, como convulso, fue hacia el baño, pegando de las paredes, del espejo, del pomo de la puerta, contaminando las posibles huellas del homicida y dejando únicamente las suyas. Una vez en el baño, vomita copiosamente dentro, sobre y fuera del inodoro, jadeando sin fuerzas, halando la cadena, reparando, tardíamente, en que vio unos condones flotando en las aguas, con posible material genético capaz de llevar al criminal. Con un lloriqueo mira y mete la mano dentro de la revuelta agua, pero ya todo se ha ido. Queda ahí, laxo, indefenso, y es cuando oye como se acercan las sirenas policiales. Dios, ¿qué hacer?
-Hoy honramos a un gran detective…
Corrió hacia la ventana, pero esta estaba enrejada. Debía salir de ahí, y cubrir su rastro, por lo que tomando una toalla caída, previamente llena de sangre, tal vez del homicida, corre a la habitación e intenta borrar sus huellas, pero estaban en todas partes. Jadeando con miedo, ya imaginaba lo que dirían. Decide que lo mejor es huir, escapar al inframundo y vivir con los hombres topos. Con paso rápido llega a la puerta, abre y queda cegado por la luz del pasillo, pero aún así grita alarmado por una imagen aterradora al final del mismo, tal vez la Sayona. Cuando mira nuevamente repara en que se trata de una mujer semi desnuda, con rostro demacrado y pálido, cubierta de sangre.
-Algún día este modesto agente del orden nos dirá exactamente cómo llegó a la verdad, cómo supo quién era el culpable. -invita el comisario jefe, orgulloso, mirándolo.
-¡Fui yo! ¡Yo lo maté… yo lo maté…! -gritó esa mujer al final del pasillo.- Llame a la policía, señor. Yo maté a ese hombre. Fui yo. Yo lo maté con ese cuchillo que está allí…
Julio César.
miércoles, 1 de julio de 2009
CUANDO SE TE OLVIDAN LAS COSAS IMPORTANTES
Y es que muchas veces no parecemos capaces de entender qué importa. Todos tenemos metas, aspiraciones (vivir cómodo, tranquilo, bien, esa es la mía, y tal vez llegarme por fin a un desierto a buscar reliquias… si cerca queda un buen hotel), pero a veces la realidad nos choca de frente y sonreímos antes las cosas relevantes en verdad. Hace poco una amiga me escribió para recriminarme, en alegres términos, el que olvidara su cumpleaños. La cosa era más imperdonable porque ella, de una mención casual mía, recordó mi cumpleaños (y todavía me inquieta, ¿llevará un registro de lo que le cuento?). Entrando en su página encontré el comentario (hasta de mi olvido, ¡qué mujer!), y sonreí. Ella, ese día, encontró un gran regalo: uno que era importante. Lean, ella no se molestará porque lo hagamos:
FAWKES
FAWKES

Las cosas suelen tener la manía de ocurrir cuando no las esperas.
Ayer fue un día feliz para mí. Me levanté positiva y seguí así hasta la noche. En mi camino fueron ocurriendo pequeños milagros que me ayudaron a ello.
Cuando más sola me creía tuve la agradable sorpresa de ser felicitada por más amigos que ningún año, unos nuevos, otros reaparecidos, muchos en la distancia... Algunas felicitaciones no llegaron, pero no cogí esa excusa para bajarme de mi bienestar. Sé que varios de ellos me recuerdan aunque no miren el calendario (¿verdad J.C.?)
Y tuve, cuando ya no lo esperaba, el mejor de todos los regalos que recuerdo. Fue un gesto simple: mi niña se vino hacia mí corriendo y sin pensarlo ni ella ni yo saltó a mis brazos... y yo la cogí. En pocos segundos nos quedamos mirando, su cara a la altura de la mía, y me dijo emocionada "mami....¡¡me estás cogiendo otra vez!!"
Habíamos dado por supuesto que eso ya no volvería a ocurrir... a las dos se nos nubló la vista, ... y yo agradecí a quién corresponda ese momento de intensa felicidad en el que volví a considerar liviano el peso de mi niña... y mi aliento me acompañó, y casi pude sentir la promesa de que estaba ahí para quedarse conmigo.
A veces he llegado a olvidar que la vida siempre te tiene reservada una sorpresa, pido perdón por ello.
Publicado por M. en 20:50
……
A esas pequeñas sorpresas me refiero. A veces pasas una semana infernal en el trabajo, todo son reclamos, gritos, no hiciste esto, no hiciste aquello. Sudas, te agotas, el tiempo no alcanza para nada, y sólo piensas en mandarlo todo al carrizo e irte, y de pronto una señora te detiene en un pasillo: “Hola. Fui donde me dijo y ya me resolvieron el problema. Van a mandar el cheque a la clínica. Usted fue muy amable y considerado conmigo, la señorita en Servicios Sociales me dijo que la llamó; no tengo como agradecérselo, muchas gracias”. Y te azoras, sonríes apenado, dice que es el trabajo… pero te alejas renovado. Alguien si notó que cumplías, a una persona le importó. Y te lo agradeció. Eso basta para otra semana.
Te reitero, M, muchas felicidades otra vez. No por el cumpleaños, sino por tu vida.
Julio César.
LA CRISIS HONDUREÑA Y EL FRACASO DE JOSÉ MIGUEL INSULZA
Presidente de Honduras.El que un presidente de la república sea apresado por el ejército y sacado de su país, es lamentable y muy deplorable. Que un presidente se crea el dueño de un país, y con soberbia, manipulado por el eje Caracas- La Habana, viole las leyes de su país, impunemente por que “él es el Presidente”, también es inaceptable. Lo que ha quedado claro con esta crisis desatada por el apetito de poder de Manuel Zelaya, es que la OEA, como organismo americano, y los gobiernos en forma general, se apresuraron a equivocarse, de forma algo idiota. Bueno, los más irresponsables y aquellos que se ven obligados por lavar la cara. México y Colombia, países serios, mantienen una prudente actitud, Brasil, medio serio, igual. El resto sale a gritar como loras en sabana incendiándose, repitiendo un discurso y unos estribillos graciosos sobre constitucionalidad y legalidad, como si las violaciones de Zelaya jamás hubieran ocurrido. O no se hubieran enterado de ellas. Estados Unidos está en mala posición, se me hace difícil creer que estén desinformados como seguramente lo está el resto de Latinoamérica dada esas incompetentes chancillerías, pero no pueden mantenerse neutrales para no cargar nuevamente con la chapita de país sostenedor de gobiernos militaristas, como en el pasado.
Es lamentable oír a esos presidentes de la pobre y atrasada Latinoamérica chillar que fue un golpe militar, un corte del hilo constitucional… cuando Zelaya llevaba meses tensando y violando dicho hilo, desobedeciendo un dictamen de la Corte Suprema, un mandato del Congreso Nacional y una explicación prolija del Colegio Nacional Electoral: la ley, la constitución nacional de Honduras prohibe los referéndum ciento ochenta días antes de unos comisión electorales como los pautados para noviembre. Manuel Zelaya era presidente de Honduras y debía saberlo (o alguien debió decírselo) pero él, el dios sol tocado por la providencia para interpretar al pueblo que calla, sabe lo que es mejor, por lo tanto, mientras los demás (como el Congreso, la Corte y el CNE, según los mandatarios que chillan como pericas) deben regirse por “la constitución” o dan un golpe de estado, él no. Él no tiene por qué obedecerlo. Así, Zelaya, a pesar de las prohibiciones, manejado como ficha barata por Hugo Chávez, quiso llamar a las fuerzas armadas para imponer su consulta, dando la impresión de fuerza militar para sofocar a los otros poderes. Y de eso, esa recua de mandatarios declarantes, y esa figura patética y mediocre llamada José Miguel Insulza, pretenden nada saber. Aparentemente sus chancillerías en Honduras sólo saben de dormir hasta tarde e ir a fiestas. Lo que ocurría, los delitos que Zelaya cometía contra el pueblo hondureño, les pasó inadvertido.
La OEA, y la mayoría de las manifestaciones mundiales sólo reflejan esa dicotomía que va enseriándose en ciertas zonas: los pueblos están indefensos y a la merced de los caprichos y abusos de los que temporalmente acumulan el poder, por lo que no extraña que estos deseen aumentar el tiempo de permanencia en ese poder. Mientras todos los demás están obligados por la ley (en Globovisión deben dar noticias con pinzas para no violar ninguna ley, los medios del Gobierno insultan, humillan, calumnias y exponen al escarnio sin que pase nada). Pero eso les parece bien a los mandatarios de Chile y Costa Rica: somos los presidentes, nadie puede tocarnos, y que se utilice la ley contra todos los demás. Fue patético mirar a un degenerado como Raúl Castro, reír y aplaudir un embargo a Honduras, secundado por aquellos que exigían el fin del embargo a la feroz y sanguinaria tiranía cubana, sin preocuparse ni por un segundo por los cubanos rehenes del régimen. Pero a eso hemos llegado, esos costosos organismos están manejados por la mediocridad, se cierra los ojos antes los problemas que no quieren ver, y se unen para utilizar toda la fuerza de los gobiernos para castigar a quien no tiene armas atómicas, petróleo o guerrillas militantes, pero, y por encima de todos, que osen desafiar la majestad del cartel.
¿Qué Zelaya no debió salir como salió? Es verdad, debió ser juzgado y luego encarcelarlo y privado de sus derechos políticos, como se hizo en Venezuela cuando el degenerado de Carlos Andrés Pérez cometió delitos, antes de que las instituciones fueran groseros apéndices secuestrados desde el poder como ahora (ante la mirada indiferente de la OEA, la complicidad manifiesta del grotesco Secretario General, Insulza, y el resto del peligroso cartel de presidentes); seguramente los hondureños temieron desordenes de grupitos clientelares de Zelaya, pagados con dinero proveniente de… quien sabe dónde (es de imaginar que los tarados que fungían de cancilleres en Honduras lo saben), y les pareció que lo mejor era sacarlo del país. Pero, ¿qué ilegalidad puede haber en un régimen donde todas sus instituciones, militares y civiles, dicen “sí, cometía delitos, no se quería someter a la ley porque era un presidente; que se vaya”? ¿La opinión de todos esos es menos importante que la de los presidentes de Latinoamérica? ¿Acaso estamos frente a “Zelaya tenía razón y el resto del país político estaba equivocado”? Resulta difícil de creer. Lo que parece es que muchos temen que realmente se esté conformando una renovación y que movimientos político-militares terminen con tantas satrapías.
Estoy de acuerdo conque Zelaya regrese a Honduras, que sea detenido, que se denuncie su plan para entregar Honduras a la demencia del Alba a cambio de apoyo para mantenerse (la situación venezolana debe ser suficiente para aterrar a cualquiera) y que cumpla su condena en una cárcel de mínima seguridad para que quien quiera ver al presidente (según esa constitución tan rara que tienen) que “traicionó a la patria”, lo mire. Que vaya con Insulza, ese mediocre farsante merece movilizarse un poco, y que explique por qué la OEA nada hizo cuando se denunciaban las irregularidades y abusos de Zelaya y ahora sí salta de la silla con amenazas ante algo provocado por su incompetencia; y hasta con Chávez, para que se de un bañito de pueblo. Pero ese no irá. Ya lo conocemos. Mandará a otros a dar la cara.
Por cierto, CNN le hace un muy flaco favor al periodismo independiente, dándole razones a regimenes autoritarios cuando hablan de manipulación mediática, mientras enfocaban en cámara cerrada a un grupito diciendo que habían manifestaciones masivas en Honduras por la destitución de Zelaya (igual que TELESUR Y VTV, la venezolana); el resto de los corresponsales hablaba de la tranquilidad de la mayoría del país, de manifestaciones con menos de seiscientas personas, y del respeto de los militares. Es que Manuel Zelaya cometió un error fatal cuando unió su carro al de Chávez, cuando un pueblo no está alienado, eso basta para aterrorizar, como pasó en México, Panamá y en el Perú. Asistiremos a una opera cómica, el mundo gritando contra Honduras, pidiendo sanciones y medidas, mientras el pequeño pueblo centroamericano continuará con su vida regular, tal vez aislados, pero con la dignidad de un pueblo libre, a diferencia de los prisioneros en Cuba, esos que no inquietan a nadie en el mundo.
Julio César.
CUIDANDOSE
-Cónchale, pana, hay que cuidarse. Buena alimentación y ejercicios; tú sabes………
Aunque no me crean, esto me pasó. Hace tiempo un carajo que entró nuevo en el departamento, me dijo que parecía una paleta, que debería (así, deber) levantar algo de pesas para desarrollar masa muscular. Parece ser que si uno no ejercita (cosa que da trabajo y flojera) y engorda o se ve desvaído, está mal. Es de suponer que es obligación de todo el mundo ejercitarse, cosa que como he dicho, está bien, ayuda al organismo, pero no como una meta para… cómo lo digo, verse así. Aunque, y como también he dicho, no me molestaría tener esta facha. Con esa pinta viviría sin camisa, ¿y quién se molestaría?
Pero seamos sinceros, ¿quién carajo se ve así de bien en la vida real? Es imposible. Como ya dije una vez, tiene que ser un truco de fotografía (o eso espero). Todos vivimos pendiente, en mayor o menor medida, pendientes del cómo nos vemos. No es grato sentir esas miradas evaluadoras que a veces las féminas, en primeras instancias, nos arrojan. Pero tener ese cuerpo debe dar trabajo, y no hablo únicamente de dietas para no engordar. Hay que endurecer músculos, y abultar otros. Y para eso no hay pastillitas. Cirugía sí, pero ¿qué loco se somete a eso? No hay soluciones mágicas, aunque la televisión nos la venda cada día.
Tengo un amigo, Abelardo, de cierta panza que se compró uno de esos cinturones artronic o no sé cómo se llama, que según masajeaba, pero creo que únicamente daba toques eléctricos (y no era nada agradable), para verse como la gente del comercial. Cómo me reí, le dije que esa panza no la bajaba con eso ni en un millón de años. Y no lo hizo. Para esos comerciales buscan a gente que se ve bien. Lo mismo me pasaba, de muchacho, cuando iba a comprar franelas y cosas así. Las vendedoras querían mostrarme catálogos con tipos que tenían pectorales, bíceps y vainas, a quienes les quedaba de maravilla esa ropa, y a mí me incomodaba. Siempre gruñía: “sí, sí, dámela”, y salía a la carrera. Pensé que eso se acabaría cuando dejara atrás la adolescencia y sus inquietudes, pero como que la manía por la apariencia dura toda la vida.
Por cierto, ese amigo del que les hablo, que también trabaja conmigo, una vez tuvo unas palabras con un flaco que laboraba en el ascensor. A la hora del café todos coincidíamos en el salón, y el muchacho contaba algo de un carajo con el que tuvo una discusión y dijo algo como: “Y el tipo era alto, más o menos con la figura de Abelardo, bueno si es que a eso se le puede llamar figura”. Yo me reí mucho, pero Abelardo no, y dijo con ese tonito irónico que lo caracteriza: “Ay, Julio, qué mal me siento; me ha herido hablando de mi apariencia alguien que parece un enfermo terminal, y que está muriendo de algo raro”. Todavía me río al recordarlo.
Julio César.
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