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miércoles, 1 de julio de 2009

LA CRISIS HONDUREÑA Y EL FRACASO DE JOSÉ MIGUEL INSULZA

Presidente de Honduras.

El que un presidente de la república sea apresado por el ejército y sacado de su país, es lamentable y muy deplorable. Que un presidente se crea el dueño de un país, y con soberbia, manipulado por el eje Caracas- La Habana, viole las leyes de su país, impunemente por que “él es el Presidente”, también es inaceptable. Lo que ha quedado claro con esta crisis desatada por el apetito de poder de Manuel Zelaya, es que la OEA, como organismo americano, y los gobiernos en forma general, se apresuraron a equivocarse, de forma algo idiota. Bueno, los más irresponsables y aquellos que se ven obligados por lavar la cara. México y Colombia, países serios, mantienen una prudente actitud, Brasil, medio serio, igual. El resto sale a gritar como loras en sabana incendiándose, repitiendo un discurso y unos estribillos graciosos sobre constitucionalidad y legalidad, como si las violaciones de Zelaya jamás hubieran ocurrido. O no se hubieran enterado de ellas. Estados Unidos está en mala posición, se me hace difícil creer que estén desinformados como seguramente lo está el resto de Latinoamérica dada esas incompetentes chancillerías, pero no pueden mantenerse neutrales para no cargar nuevamente con la chapita de país sostenedor de gobiernos militaristas, como en el pasado.

Es lamentable oír a esos presidentes de la pobre y atrasada Latinoamérica chillar que fue un golpe militar, un corte del hilo constitucional… cuando Zelaya llevaba meses tensando y violando dicho hilo, desobedeciendo un dictamen de la Corte Suprema, un mandato del Congreso Nacional y una explicación prolija del Colegio Nacional Electoral: la ley, la constitución nacional de Honduras prohibe los referéndum ciento ochenta días antes de unos comisión electorales como los pautados para noviembre. Manuel Zelaya era presidente de Honduras y debía saberlo (o alguien debió decírselo) pero él, el dios sol tocado por la providencia para interpretar al pueblo que calla, sabe lo que es mejor, por lo tanto, mientras los demás (como el Congreso, la Corte y el CNE, según los mandatarios que chillan como pericas) deben regirse por “la constitución” o dan un golpe de estado, él no. Él no tiene por qué obedecerlo. Así, Zelaya, a pesar de las prohibiciones, manejado como ficha barata por Hugo Chávez, quiso llamar a las fuerzas armadas para imponer su consulta, dando la impresión de fuerza militar para sofocar a los otros poderes. Y de eso, esa recua de mandatarios declarantes, y esa figura patética y mediocre llamada José Miguel Insulza, pretenden nada saber. Aparentemente sus chancillerías en Honduras sólo saben de dormir hasta tarde e ir a fiestas. Lo que ocurría, los delitos que Zelaya cometía contra el pueblo hondureño, les pasó inadvertido.

La OEA, y la mayoría de las manifestaciones mundiales sólo reflejan esa dicotomía que va enseriándose en ciertas zonas: los pueblos están indefensos y a la merced de los caprichos y abusos de los que temporalmente acumulan el poder, por lo que no extraña que estos deseen aumentar el tiempo de permanencia en ese poder. Mientras todos los demás están obligados por la ley (en Globovisión deben dar noticias con pinzas para no violar ninguna ley, los medios del Gobierno insultan, humillan, calumnias y exponen al escarnio sin que pase nada). Pero eso les parece bien a los mandatarios de Chile y Costa Rica: somos los presidentes, nadie puede tocarnos, y que se utilice la ley contra todos los demás. Fue patético mirar a un degenerado como Raúl Castro, reír y aplaudir un embargo a Honduras, secundado por aquellos que exigían el fin del embargo a la feroz y sanguinaria tiranía cubana, sin preocuparse ni por un segundo por los cubanos rehenes del régimen. Pero a eso hemos llegado, esos costosos organismos están manejados por la mediocridad, se cierra los ojos antes los problemas que no quieren ver, y se unen para utilizar toda la fuerza de los gobiernos para castigar a quien no tiene armas atómicas, petróleo o guerrillas militantes, pero, y por encima de todos, que osen desafiar la majestad del cartel.

¿Qué Zelaya no debió salir como salió? Es verdad, debió ser juzgado y luego encarcelarlo y privado de sus derechos políticos, como se hizo en Venezuela cuando el degenerado de Carlos Andrés Pérez cometió delitos, antes de que las instituciones fueran groseros apéndices secuestrados desde el poder como ahora (ante la mirada indiferente de la OEA, la complicidad manifiesta del grotesco Secretario General, Insulza, y el resto del peligroso cartel de presidentes); seguramente los hondureños temieron desordenes de grupitos clientelares de Zelaya, pagados con dinero proveniente de… quien sabe dónde (es de imaginar que los tarados que fungían de cancilleres en Honduras lo saben), y les pareció que lo mejor era sacarlo del país. Pero, ¿qué ilegalidad puede haber en un régimen donde todas sus instituciones, militares y civiles, dicen “sí, cometía delitos, no se quería someter a la ley porque era un presidente; que se vaya”? ¿La opinión de todos esos es menos importante que la de los presidentes de Latinoamérica? ¿Acaso estamos frente a “Zelaya tenía razón y el resto del país político estaba equivocado”? Resulta difícil de creer. Lo que parece es que muchos temen que realmente se esté conformando una renovación y que movimientos político-militares terminen con tantas satrapías.

Estoy de acuerdo conque Zelaya regrese a Honduras, que sea detenido, que se denuncie su plan para entregar Honduras a la demencia del Alba a cambio de apoyo para mantenerse (la situación venezolana debe ser suficiente para aterrar a cualquiera) y que cumpla su condena en una cárcel de mínima seguridad para que quien quiera ver al presidente (según esa constitución tan rara que tienen) que “traicionó a la patria”, lo mire. Que vaya con Insulza, ese mediocre farsante merece movilizarse un poco, y que explique por qué la OEA nada hizo cuando se denunciaban las irregularidades y abusos de Zelaya y ahora sí salta de la silla con amenazas ante algo provocado por su incompetencia; y hasta con Chávez, para que se de un bañito de pueblo. Pero ese no irá. Ya lo conocemos. Mandará a otros a dar la cara.

Por cierto, CNN le hace un muy flaco favor al periodismo independiente, dándole razones a regimenes autoritarios cuando hablan de manipulación mediática, mientras enfocaban en cámara cerrada a un grupito diciendo que habían manifestaciones masivas en Honduras por la destitución de Zelaya (igual que TELESUR Y VTV, la venezolana); el resto de los corresponsales hablaba de la tranquilidad de la mayoría del país, de manifestaciones con menos de seiscientas personas, y del respeto de los militares. Es que Manuel Zelaya cometió un error fatal cuando unió su carro al de Chávez, cuando un pueblo no está alienado, eso basta para aterrorizar, como pasó en México, Panamá y en el Perú. Asistiremos a una opera cómica, el mundo gritando contra Honduras, pidiendo sanciones y medidas, mientras el pequeño pueblo centroamericano continuará con su vida regular, tal vez aislados, pero con la dignidad de un pueblo libre, a diferencia de los prisioneros en Cuba, esos que no inquietan a nadie en el mundo.

Julio César.

domingo, 28 de junio de 2009

MICHAEL Y FARRAH, NO ES JUSTO

De verdad que estas dos noticias, trágicas las dos, me dejaron melancólico. Cada uno de ellos signó un tiempo. Y les tuve cariño. A finales de los setenta, siendo un niño a quien le encajaba la televisión, me enamoré de Los Ángeles de Charlie, de esas mujeres fuertes, aventureras, hermosas y hasta peligrosas, que corrían peligros, se golpeaban con hombres y eran increíblemente bellas. Sé que todos admiraban más a Farrah Fawcett ‘Majors’ como la conocíamos por aquí en esa época. Claro, era la catira de rostro angelical y de grandes curvas, pero siempre sentí especial cariño por Kate Jackson, el ángel inteligente, dura y lista, la no tan bella como las otras, aunque lo era. Pero mi preferida era Jaclyn Smith, la morena de cabellos largos, delgada, hermosa. Sin embargo también admiraba al ángel rubio. Fue duro saber de sus últimos momentos, minada de dolor, con la metástasis atormentándola, casi siempre en cama, muy débil, recibiendo a los más allegados. Y allí, en el duro momento, estuvieron ellas, Jaclyn y Kate, acompañando al ángel enfermo. Le tocó a su compañero de años y años, Ryan O’Neil, dar la noticia: “Farrah se ha ido, ahora está con su madre, su hermana y con su Dios. Yo la amaba con todo mi corazón y voy a extrañarla mucho”. Algo parecido nos pasará a los que amamos al hermoso ángel, esa bella mujer que junto a las otras tres, nos hizo soñar y fantasear.

A Michael Jackson lo conocía más, porque su paso como figura de éxito duró mucho más. Recuerdo la primera vez que vi Thriller, y me quedé asombrado, era tan sólo un muchacho y sentía la adrenalina corriendo por mi cuerpo. En el colegio lo comentábamos, lo perseguíamos por los canales de televisión. Recuerdo que lo bailé en esas fiestas del colegio. Michael Jackson fue un artista completo, bailarín, cantante, compositor, un hombre espectáculo. Lamentablemente sus excentricidades personales tal vez opaquen un poco el recuerdo de lo que fue su vida, pero siempre lo recordaré por los zombies que bailaban, por Billie Jean, dando yo torpemente el pasito hacia atrás, y como el hombre bailando sobre la luna. Fui de los que se alegró mucho cuando aquel jurado de gente sensata desestimó aquel caso de circo que un fiscal irresponsable (el sistema jurídico norteamericano cada vez parece más un Realty Show), declarándolo “no culpable”. Me gustaba saber que a donde iba, la gente lo esperaba con el cariño y admiración al ídolo que fue. Ahora murió, a los cincuenta años de edad, cosa rara, lo creía mucho más joven, de un paro cardiaco. Desde el momento de la noticia he oído muchas de sus melodías en la radio, he escuchado a moderadores hablar cosas bonitas, porque, a pesar de su vida extraña, representó algo para todos nosotros. Era, es y será “El Rey del Pop”.

Ahora que hablando de otra cosa que merece la pena ser mencionada, está la resbalada fea que dio España frente a la oncena de futbol norteamericana. Esa noticia me dejó frío.

Julio César.

viernes, 12 de junio de 2009

ADIOS A TODOS LOS QUE SE FUERON

El inicio de este año fue dolorosamente movido, referido a gente conocida. No por mí, sé que jamás vi personalmente a ninguna de estas personas, pero sí significaron algo. Creo que el santoral de penas lo comenzó la artista Mari Trini, cantante de voz algo ronquita que siempre me pareció hermosa. Juraba yo que la mujer era italiana, pero no, era española, nacida en un lugar llamado Caravaca de la Cruz, Murcia, pasando luego a Madrid y finalmente a Francia. De ella era muy conocido “Escúchame” y “Yo no soy esa”; pero yo la recuerdo es por “Ayúdala”. Siendo yo un niño de unos seis años, era cuidado por una tía joven que me lleva diez años. Y yo la adoraba. Jugaba conmigo como una niña más, pero ella veía novelas. Recuerdo que por esa época transmitían una llamada “Elizabeth”, y en el capítulo final, mientras ella va muriéndose de una extraña enfermedad, su rival en la trama le canta esa canción al galán “Ayúdala, no le lleves la contraría, pon un sol en su ventana…”, y mi tía lloraba toda emocionada. Siempre asocié ese enamoramiento por mi tía, con Elizabeth y la canción de Mari Trini que era tema de la novela. Cada vez que la escucho, cualquier cosa de su repertorio, evoco aquello. Y me gusta.

Con la segunda pérdida puede aplicarse aquello que un hermano mío, Joseiño, dijo una vez de una conocida cuando le informé que había muerto: “¿Qué, todavía estaba viva? Yo creí que se había muerto hace tiempo”. Se trata de la muy viejita Betty Marion White, la eterna “Rose” de la serie “Los años dorados”. Me encantaban esas viejas solteras llevando sol en Miami. Ella era la despistada, la dulce, la buena. Recuerdo que cuando una hermana de la que era toda atacona apareció necesitando un riñón para un transplante, Rose, con rostro confuso preguntaba “¿Un riñón, para qué quiere un riñón?”, y la más seca le replicó: “Para su gato, Rose”. Así eran. Por mucho tiempo le perdí la pista, hasta verla como analista en Alli McBeal, encarando a una vieja desagradable… totalmente adorable. Hace poco apareció en la serie Mi Nombre es Earl, encarnando a una vieja malvada que quiere desquitarse de todos los que la llamaron el algún momento de su vida, bruja. Los sedaba, metía en un saco, los arrojaba por las escaleras y ataba a grilletes. Fue genial. Dígame cuando Eral le pregunta por qué los mete en el saco si los seda. “Porque es más dramático”. Estuvo increíble. Fue triste saber que se había ido.

Después partió un venezolano de vida dilatada, aguerrida y hasta polémica, José Ángel Ciliberto. De joven combativo adeco en los cuarenta, enfrentó la dictadura de Pérez Jiménez, siendo encarcelado desde 1952 al 55. Siempre ocupó altos cargos en los gobiernos de Acción Democrática, ya desde los tiempos de Rómulo Gallegos (quien fue adeco). Durante el gobierno de Jaime Lusinchi le tocó ser ministro del Interior, cuando estos no se dedicaban a gritar insultos por televisión y mucho menos a perseguir a sus enemigos personales. Sin embargo fue allí donde recibió el peor de los pagos: nuevamente la cárcel. Fue con el caso que se llamó los Jeeps de Ciliberto. Estando Acción Democrática en campaña electoral para que se eligiera Carlos Andrés Pérez la segunda vez, crimen histórico del que Acción Democrática y Venezuela todavía no se recuperan, el hombre puso unos Jeeps de la nación a favor de la campaña. Que es delito, por más que ahora el Presidente le envíe helicópteros y camiones a sus amiguitos fueras de la frontera sin que nadie se inmute. Más tarde Carlos Andrés lo hizo saber para perjudicar a Jaime Lusinchi (el Diablo siempre paga así), y Ciliberto cayó. Pagó su culpa y volvió a la vida pública, para, como el anciano cardenal Castillo Lara, combatir los viejos los demonios de su juventud: el autoritarismo y el militarismo abusador. Murió enfrentando a esta gente en todos los frentes. Se fue de forma sorpresiva, callada. Su voz hace falta.

El siguiente era un hombre, lo confieso, sin cara. Era tan sólo un nombre: Pedro Infante Jr., el hijo de Pedro Infante. Así lo conocía. ¡El hijo de Pedro Infante! El hombre murió de una neumonía que se complicó y no le dio paz. Como hijo de gato, también él cazó ratón. Era cantante y actor. ¿Era bueno en ello? A los hijos de los famosos, sobretodo los de figuras legendarias como su padre, les cuesta demostrarlo. A mí me dolió un poco por eso, porque se había muerto el hijo del recordado y eterno Pedro Infante, el Martín Corona de siempre. De niño vi muchas de sus películas, siendo mis favoritas “Los hijos de María Morales”, “Dos tipos de cuidado” y “Escuela de vagabundos”. Su “Quién será la que me quiere a mí”, es una de las versiones más hermosas que existe de esta canción. ¿Quién no lo oye al sentarse con las panas a tomar cervezas y hablar tonterías? Ese era Pedro Infante para uno, y por cariño y reconocimiento a él, se le apreciaba al hijo. Paz a sus restos.

Y apenas el año comenzaba.

Julio César.

jueves, 26 de marzo de 2009

MARZO FUE UN MES DE CIRCO SIN MUCHO PAN

Qué reincidente son tantos en sus momentos más flacos. Ha pasado todo un año ya desde que Colombia fue al Ecuador a rescatar un territorio que la guerrilla se había tomado para sí, dicho en boca de su presidente, Rafael Correa, que Ecuador no limitaba con Colombia sino con ese territorio de la FARC. Y el hombre todavía le tiene tirria a Álvaro Uribe Vélez. Por lo menos malagradecido es. Colombia liberó y les devolvió ese territorio, eliminado esos bichos; hasta más seguro vive ahora el campesino en la sierra y el policía de campo. Pero no fue únicamente Rafael Correa quien chilló contra Colombia, también Hugo Chávez en Venezuela, alzando la voz a gritos, lo hizo, diciendo que si Colombia se atrevía a hacer algo así en Venezuela (¿qué le habrá querido decir a Correa?) lanza los tanques contra Bogotá. Un exceso, claro, con impedir que los terroristas de la FARC entren a Venezuela, se acaba el problema. Además, como le recordaron los generales al señor Presidente: si quiere enviar tanquetas a la frontera, terminen las carreteras y tapen los huecos de las que hay.

La fuga de Nixon Moreno, líder estudiantil merideño, perseguido del ministro del Interior Tarek Al Assaime y reo político de Hugo Chávez, ha levantado toda una serie de ronchas dentro del país. El Gobierno ha intentado volver a la gente contra la Iglesia, o los cura, como les dicen para rebajarlos, pero fuera de los grupitos pagados para ir a marchas, en nominas de alcaldía y gobernaciones, nadie más les ha hecho caso. La fuga de Nixon fue motivo de muchas preocupaciones para quienes deseamos que le vaya bien… pero también de cháchara. Hay quienes sostienen que el líder estudiantil escapó vestido de cura, y que cuando salía un vehiculo de la DISIP, la policía política, se detuvo de golpe frente a él, y asomándose los agentes a las ventanillas dijeron: “¡Bendición, padre!"; a lo que el otro contestó, llegando al colmo de hacerles la señal de la cruz, “Dios los bendiga”. Tal especia debe ser falsa, claro, pero ¡conociendo a estos organismos de inteligencia…!

La crisis económica mundial está toando visos impresionantes en cuanto a las cifras que piensan invertirse: Estados Unidos considera un plan de inversión de un trillón de dólares. Da escalofríos. Y uno se pregunta, ¿será dinero sostenido con reservas, o dinero inorgánico como los que se emiten en países paupérrimos como estos en crisis perpetua? Ojalá funcione, pero ahora sabemos que todo el sistema económico y financiero sobre el cual se asienta la existencia misma del orden social, tiene las patas cojas. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero espero que esto no vaya a estallar de otra manera. Curioso es que, en teoría, el dólar bajará en todo el mundo… y eso es malo porque los norteamericanos perderán poder de compra. Malo para el mundo. Aquí, después de decir que la crisis no nos tocaría (¡y lo dijeron ministros y ex ministros de finanzas!), y de que entraron en diez años más de ochocientos mil millones de dólares, el Gobierno, en crisis, dicta su paquete de mini medida neoliberales. Mini para engañar incautos con su trampa para turistas. Es que cuando se escupe para arriba…

Venezuela vivió momentos de gloria en este último Mundial de Béisbol, el cual va ganando en prestigio y atractivo. De verdad tenía muy pocas expectativas al respecto, ¡pero cómo respondieron! Caímos antes de la final, pero creo que se hizo un buen papel, y esta campanada nos dice que debemos esforzarnos y mejorar más. Hubo batacazos de todas clases: cayó República Dominicana frente a Holanda (increíble), y a Venezuela le costó ganarle. Cayó Cuba frente a Japón (ja, ja, ja), cosa que marca un hito, es la primera vez en sopotocientos años que el equipo de béisbol cubano no se cola en una final. Lo de Puerto Rico me tiene desconcertado, lo de Estados Unidos también. Sin embargo, en lo referente a Venezuela se dieron varias cosas interesantes. La pita y repudio del público a Magglio Ordóñez fue inquietante porque denuncia hasta donde nos arrastra el odio derramado desde Miraflores. Hubo quienes criticaron esa reacción de repudio al criollo, pero a decir verdad, cuando Chávez ofende gente en Aló Presidente, y Magglio ríe y lo celebra, se incapacita para reclamar. La gente que aplaudía a Venezuela cuando pasó a la semi final, repudiándola luego feamente, me recordó el cuento de Aquiles Nazoa, así son las masas: a Cristo lo aplauden un domingo mientras entra a lomo de asno a Jerusalén, tres días más tarde esa misma gente le gritan insultos y piden que lo crucifiquen. Aunque, y sin que me quede nada por dentro, basta de Luis Sojo como manager, por favor…

Julio César.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

TERMINÓ LA ERA BUSH…

En líneas generales, estos dos últimos meses sólo han dejado situaciones desagradables que han alcanzado a todos; contrario a cuando había un terremoto allá, una ola gigante por aquí o una guerra absurda más acá. La crisis económica y financiera impacta con furia aterrando a todo el que debe plata (personalmente deber dinero es algo que no me deja en paz; no entiendo como hay quienes viven siempre así, debiendo, sin darse mala vida); el que invirtió o teme que el esfuerzo de toda una vida desaparezca. Sin hablar de quienes temen el cierre de fábricas y empresas que dejen a miles en la calle. Ya no se habla de una congelación de la economía, sino de una recesión monda y lironda. Para un país como Venezuela, dependiente únicamente de un recurso natural como lo es el petróleo, lo único que exportamos (¡lo único!), dado las torpes políticas de izquierda (gente cuando no rapaz, inepta), el futuro no se ve nada claro; al contrario, muy hostil.

Pero algo bueno salio de todo esto, aunque cueste creerlo al primer momento: gano Barack Obama la presidencia de Norteamérica. O como lo pienso yo, que no le iba a ese señor (al menos ganaron, Hilary): perdieron los republicanos. Aunque en voto popular de ciudadano a ciudadano, la diferencia fue alarmantemente corta. Ojalá eso no le traiga problemas al nuevo Presidente. Sin embargo, ¡al fin los republicanos salen del poder! Y no es poco lo que se ha ganado. El legado Bush pesó demasiado en la derrota, pero también la sospecha de que su administración nada hizo para ‘cuidar’ las finanzas, permitiéndoles a los capitanes de la banca hacer lo que les daba la gana. De manera personal me gustan las ideas conservadoras, estas brindan estabilidad, pero esa gente, Bush y la banda que lo rodeaba, habían exagerado. Su política externa, militar, energética y ambientalista eran eso, un desastre total. Ahora, con gente menos dogmática, es posible que esos problemas comiencen a estudiarse con seriedad, con la alarma y urgencia que cada caso reclama.

Es posible que ahora en el poder, el señor Obama entienda realidades, no como hace la generalidad de esa bancada irresponsable llamada demócratas en el congreso. América Latina, lo quiera o no Estados Unidos, es su vecina. Somos numerosos, con tendencia a crecer aún más, aumentando igualmente nuestros problemas. Y estas dificultades de la región, muchas de ellas causados por una falta de sentido común a nivel personal de cada ciudadano, obliga a muchos a emigrar a Norteamérica, y allí llevamos las maletas, los problemas y nuestra forma de ser. O así era hasta hace poco, ahora también exportamos un resentimiento militante contra el Norte que grupos delirantes han sembrado en bastos grupos de nuestra población. Ante nuestros fracasos de años y años, las tesis marxistas levantaron generación tras generación de ideales erróneos, gritándonos que no era nuestra culpa tanta incompetencia sino de los Estados Unidos; es fácil detestar a estos. La violencia y odio virulento de los extremistas que intentan sostenerse en el poder y para ello necesitan del enemigo externo, y los recursos del narcotráfico (dinero que desvirtuó el mercado inmobiliario ante la mirada cómplice de muchos), son problemas de la región que deben ser entendidos a total cabalidad. Las drogas generan tal masa de ‘razones’, que pueden costear lobbys, ejércitos y ‘simpatizantes’ de teorías contraproducentes, por absurdas que resulten al sentido común.

En cuanto a los adictos, no me meto. Alguien que se convierte en consumidor se le debe ayudar… hasta cierto punto. Su misma flaqueza es reflejo de una falta de algo que lo haga salvable, o merecedor de ayuda. ¿Recuerdan un capítulo de Los Simpson cuando Homero era famoso como cantante y sacaron al mercado una crema de afeitar con su nombre? La retiraron y cuando Lisa preguntó por qué, él puso esa divertida cara de molestia y dijo: “Dijeron que era venenosa. Pero yo digo que si alguien es tan idiota como para comerla merece morir”. Estemos claro aunque suene duro, ¿para qué gastar tiempo, dinero y recursos atendiendo a gente, buscándoles una ‘cura’ cuando fueron tan imbéciles como para caer en eso? ¿Acaso no matan a los caballos cuando se parten una pata?

En fin, ahora en el poder, el presidente Obama no será el senador Obama. Deberá entender que están cercados de problemas en la región, entre los pichones a dictadores y la violencia del narcoterrorismo, y que cuentan con muy pocos aliados, siendo el gobierno colombiano uno de los pocos confiables. Y que conste que no siento aprecio por los hermanos vecinos en estos momentos, durante mucho tiempo se hicieron los locos riéndole los desmanes a nuestro Presidente mientras el dinero fluía hacia sus arcas, sabiendo ellos de los nexos de estos con los grupos irregulares de allá, cosa denunciada en tiempos tan tempranos como el 2001. Se puede decir que ahora el gobierno neogranadino recibirá un poco de lo que justamente merece; pero eso no puede significar que se les deje caer, no a ellos, único dique en la zona para atajar a tantos dementes violentos.

¿Saben qué me gustó? Ver a Sarah Palin esa noche, acompañando a su candidato, reconociendo con una clase que en un lugar como Venezuela nos desacostumbramos a ver en nuestra clase política, que excreta por la boca sobre aquellos que no están de acuerdo con ellos. Se vio hermosa con sus lentecitos, con esa mirada brillante que casi parecía contener algo de humedad. No fue poco lo que perdieron. Pero en verdad, aunque retrocedieron en el senado y la cámara de representantes, el caudal de votos republicanos lograron mantenerlo. Ahora viene el tiempo de la revisión. Ya hay quienes la señalan como causante de la derrota republicana, y con saña, pero la creo muy capaz de enfrentarlos. Como bono bueno extra, el tiempo Bush pasará al fin, y con suerte para siempre. Lo siento por Condoleezza Rice (qué mujer). Espero que a la señora Palin no le vaya tan mal, tiene la edad, presencia y carisma (se le nota ‘fuerte’) para encarnar el futuro, amalgamando a los republicanos a su alrededor. Su “Dios bendiga al senador Obama”, fue un gran gesto. La verdad dio una buena pelea, sobretodo cargando con ese bacalao al hombro que era la gestión Bush.

Se han puesto muchas esperanzas en el señor Obama, se espera como demasiado de él. Ojalá le vaya bien y la economía se medio estabilice, para que se comience ya a buscar medidas para corregir tantos problemas ambientales. Mis sobrinos crecen y para ellos todavía necesitamos de este planeta. En fin, amanecerá y veremos.

Julio César.

lunes, 15 de septiembre de 2008

USA, OBAMA Y LA CAMPAÑA

“Chao, chica”.

Hace casi un año ya, cuando comenzó a perfilarse la batalla entre Barack Obama y Hilary Clinton por la nominación demócrata, expresando como cualquier mortal mi parecer y preferencia, dije que le iba a ella, no sólo había demostrado ser una mujer fría, capaz e inteligente, sino porque daba un aire de fuerza que me gusta en las féminas; con eso en mente hice algunos señalamientos sobre el señor Barack Obama que me ganaron varios comentarios. Se creerá que fue algo bueno, pero no lo fue tanto. Se me dijo de todo, incluso dejaron flotar la idea de que yo era racista y lo atacaba porque era negro; por Dios, siendo venezolano la sola idea es idiota, pero eso se dejó entrever. Como saben, en Norteamérica, atrapada como está en sus temores, medias tintas y lo que es políticamente correcto, decirle negro a un negro es de mal gusto, que te asegura el mote de desgraciado. Nada más lejos de mi parecer.

Me habría gustado, en otras circunstancias esa candidatura. Los demócratas presentaban un estuche interesante, o una mujer sería presidente, como pudo lograrlo Hilary Clinton con toda seguridad, o pudo llegar un negro, como ahora temo que sólo quedará el deseo (Dios no permita que ganen los republicanos). Pero deseos no preñan, decimos aquí. Que yo deseara esto o aquello, aunque lo quisiera mucho, se lo pidiera al Cielo o ensayara pensamientos positivos, no lo haría realidad. Expuse, esa vez, que muchos factores se alinearían frente a Obama para frenarlo. Uno, que era negro, y se diga lo que se diga, un grupo importante de blancos reaccionarios no lo querría de ninguna forma, como no fuera muerto en una caja. Luego estaba la gente más liberal, que sin embargo teme su inexperiencia, en política sólo ha sido senador dos años, ni eso terminó. Y los latinos, un grupo grande e importante ya dentro de la población del Norte (la primera minoría al desplazar a los negros)… estaban con Hilary pero no con él. Obama no cuenta con ellos de forma abierta. Y aquí privan los intereses de la raza una vez más.

Los negros llevan más de trescientos años en Norteamérica, pero en líneas generales no lograron o no quisieron integrarse en una población única, manteniéndose apartados, no sé si es como los presentan en las películas, pero parecen casi medio retrasados culturalmente; los latinos no creyeron en esas tonterías, fueron, pocos y pobres, acometieron las faenas que otros no quisieron, crecieron en número de forma alarmante, consiguieron cupos en las escuelas, montaron negocios, representan un grupo nutrido que enfrentar a la sociedad, y de cierta manera, los intereses de mexicanos, puertorriqueños, cubanos y otros, no difieren tanto. Si hace falta se unen para cuestiones puntuales (mi casa es tu casa). Y las relaciones negros-latinos no han sido fáciles; mientras iban ascendiendo, muchos latinos resintieron las objeciones que los afro descendientes iban presentando en el camino. Además, si debe llegar el momento de elegir a un presidente representante de minorías: ¿por qué no ir tras un latino?

Todo eso lo dije, pero la gente sonreía como si dijera yo tonterías (que tal vez lo son), ya que les gustaba la idea del candidato oscuro; así que no era yo popular, es más, era un mono retrograda. Y lo increíble, lo imposible, lo impensable está ocurriendo ahora: los republicanos, que no tenían forma ni manera de ganar estas elecciones hace tan sólo año y medio, no sólo han empatado a los demócratas, sino que amenazan con irse arriba (Señor, mete tu mano y no los dejes). Y no es por magia, por modas o caprichos, son por esas cuestiones visible unas, tacitas y latentes otras que para quien quiera verlo se le hace fácil. Por alguna razón los demócratas no quisieron verlo, y se jodieron. Pero es que algo muy malo pasa dentro de ese partido, un bandido como el Jimmy Carter, es oído cuando pontifica sobre esto o aquello. Al menos ya dejó la presidencia del centro aquel con que iba reuniendo plata en forma de donaciones de regimenes autoritarios, para darles el ‘visto bueno’.

El partido demócrata sabe que Latinoamérica se debate ante un autoritarismo anti norteamericano peligroso, y al único aliado que tienen en la región, Colombia, le niegan la entrada al Tratado de Libre Comercio, alegando que no defienden suficientemente los derechos humanos. Pero el tratado comercial con China no se les ocurrió vetarlo ni por un segundo. Y la gente los percibe como politiquillos torpes en sus manejos, aunque más parece cosa de ignorancia temeraria. Obama tampoco lo ha hecho fácil, sus coqueteos iniciales con Cuba y Chávez, cayó muy mal entre los latinos; se alejó, pero en mi caso particular le agarré arrechera, aunque aún y así, lo prefiero a los republicanos.

¿Cómo pudo subir la candidatura de John McCain? (por cierto, de eso hay un chiste de cuando presentaron Duro de Matar cuatro: “Ese va a ganar, ¿no ves que John McClane siempre gana al final?”). La batalla entre Hilary y Barack fue demasiado agria y larga, los bandos se separaron de forma violenta; dentro del grupo que perdió deben existir oscuros deseos de que gane el otro y no este. Luego llegó la noticia de que Obama le había ofrecido la vicepresidencia a un senador del Sur y este le dijo, no con esas palabras pero casi, que él con negros no iba ni a la esquina. Pero lo que terminó de perjudicarlo fue ese temor idiota que le tuvo a Hilary, ¡ella debió ser su vicepresidenta! Pero, aparentemente, el joven senador es de los que teme a las mujeres si son no sólo capaces e inteligente, sino ambiciosas. Por miedo, y también por algo de chauvinismo, la dejó por fuera. Dejó sin utilizar la única carta que habría asegurado un decidido repunte de gente que pensaría “bueno, no está muy preparado pero allí está ella, como estuvo tras el marido, y ese fue un buen gobierno”. Cosa que tampoco se dijeron los delegados demócratas idiotas, por ejemplo. Está bien, la sacó, tiene Vice, alzan las manos y sonríen… y el viejo McCain les echa la vaina.

Es… realmente increíble que no previeran semejante jugada, es más, que no la intentaran ellos. El republicano había venido reacomodándose, subiendo, y únicamente debía derribar dos barreras: la inquietud por su edad, y la chapita de conservador duro representante del viejo sistema. ¿Y qué hace este anciano cuyas neuronas no deben estar tan ágiles como las de Obama? Nombra a una mujer para vicepresidenta. A una mujer de buen ver. A una mujer joven y fresca en el campo político. Y de un solo golpe inclina la balanza. Ahora a los demócratas no les queda más remedio que atacarla y destruirla, pero la mujer, mostrando esos desagradables rasgos conservadores que deben agradar a su gente (apoya abiertamente el derecho constitucional a portar armas de fuego, se declara en contra del aborto y no le asusta la pena de muerte… cosa esta última que también apoyo yo), no parece fácil. En una de cambio lo primero que hace es usar las palabras de Hilary contra Obama. Y aquí las posibilidades pueden ser interesantes, si McCain gana y algo le ocurriera (no es un muchachito aunque parezca más despierto que Obama), ella sería presidente… como debió serlo Hilary Clinton. Me pregunto, si en verdad, ya es tarde para los demócratas.

Es de suponer que no, aún queda mucha campaña, pero la manera torpe y algo mezquina de comportarse de los demócratas, y de Obama, no dejan mucho campo a la esperanza. Pero en verdad, aunque ahora me agrada menos, espero que no gane McCain. El mundo no merece otro periodo republicano con esas políticas energéticas idiotas, las ambientales que son criminales e irresponsables, y guerreras que nadan han resuelto. Amanecerá y veremos. Y si alguien va a replicarme, que no sean con acusaciones de racista o simplista, que de argumentos, ¿okay?

Julio César.

viernes, 11 de julio de 2008

COLOMBIA, UNA VERDAD QUE MOLESTA

El señor Álvaro Uribe Vélez nos resultó un demonio total. Ese hombre que prometió la pacificación de Colombia, algo que muchos habían ofrecido, y que todo el mundo dudaba fuera posible, está cumpliendo. La sociedad colombiana parece estar viendo una luz al final del túnel. La destrucción de estos grupos devenidos en hampones y terroristas (mira que mantener gente encadenada durante años, ¿qué diferencia hay con las prácticas nazi?), será sintomática, los paramilitares serán los siguientes. Esto ya se está vieno para angustia de los grupos financiados por el narcotráfico que lanzan desesperadas campañas para intentar enjuiciar y condenar a Uribe. Porque saben que una vez caída la guerrilla y neutralizados los paras, tocará el turno, en serio, de los carteles de las drogas, y estos sí que tienen dolientes. ¿Cómo carrizo podrían hacerle frente a un país en paz, unificado, con el claro objetivo de destruirlos? No hay manera. Por eso aún patalean; los lobbys sostenidos por este dinero (qué mira que han penetrado los sistemas financieros mundiales, al punto de que han logrado el colapso de la cartera crediticia), y los narco políticos, todavía dan la batalla, pero van quedándose solos.

Esto es algo que es difícil de apreciar en toda su dimensión fuera de ese país. Hace días, viajando en el horrible y atestado Metro, presencié una discusión feroz entre un señor que hablaba, con acento andino, pestes de nuestro presidente, Hugo Chávez. Dijo tales cosas que hasta yo que lo odio, me incomodé. El punto fue que llegó a comparar a Chávez con Uribe (y que no se moleste el colombiano aunque la comparación ofenda), alegando que “ese sí era un presidente que dejaba a su país en alto”, y lo completó con cosas sobre el nuestro, que de verdad eran duras. Casi en seguida le saltó una gente, eran dos señores y una dama, que no iban juntos. Cada uno alegó que Álvaro Uribe era un delincuente, un criminal que mandaba a matar gente, que controlaba y conspiraba con la oligarquía colombiana para asesinar gente como a Raúl Reyes (el de las computadoras), siendo repudiado por su pueblo. Y aquí tuve que meter cuchara, aunque en verdad tampoco me gustaba lo que decía el anti chavista, porque son este tipo de opiniones expresadas a la ligera una tendencia peligrosa que se ha venido imponiendo desde hace tiempo.

Les dije que hasta donde yo sabía, a la muerte de Raúl Reyes, o el asesinato, el brutal asesinato para cobrar la recompensa del otro jefe del Secretariado, Iván Ríos, los colombianos no habían salido a las calle a llorarlos, que no hubo gritos de dolor ni de indignación. Que hasta donde sabía nadie pedía el enjuiciamiento de Uribe por asesino. Rematé diciéndoles “claro, aquí en Caracas podemos decir: es que esos son colombianos, ellos no saben nada de lo que pasa en Colombia, nosotros aquí, y desde aquí, sí sabemos” (hablan como sí en verdad lo creyeran). Hubo gente de acuerdo conmigo, otros no, pero es lo normal. Pero es verdad. Aquí se habla de la guerrilla, de Uribe y de Colombia como sí nosotros tuviéramos la verdad de lo que allí ocurre, no los colombianos. Se habla de dolor en Colombia y de indignación en Colombia por el final de la guerrilla, pero hasta donde puede apreciarse viendo a los colombianos, eso no es verdad.

De hecho la popularidad de Uribe, subió todavía más. Pero eso no parece importar, o no convence. Aparentemente la verdad no es la que allí se observa, es la que se desea ver, o creer. Y realmente una persona que confunde lo que imagina, espera o desea, con lo que ocurre, es un idiota; pero eso no es ningún problema. Vivimos (aún) en un mudo libre, uno puede decir las tonterías que quiera (yo lo hago) pero no se puede pretender pelear con los hechos, con la realidad, e intentar que otros crean lo que decimos como si fuera cierto. Que el pueblo colombiano aprueba lo que hace su presidente, o el Gobierno, es un hecho demostrable por el grado de aceptación, pero más aún por los índices de no desaprobación. O por la ausencia de marchas y protestas repudiándolo; pero eso no se quiere ver porque choca con lo que muchos suponen que es la verdad; que Colombia no aprueba lo que se le hace a la guerrilla o que Uribe no es querido porque es un criminal. Claro, la familia de los secuestrados, y el gobierno francés sirviéndole de tontos útiles, se quejan, pero es normal, su gente es cautiva, esclava de esos malditos desgraciados, pero un Gobierno no puede detenerse a pensar en una docena, una centena o aún mil presos, se debe a la seguridad del total de la población, y Colombia jamás será totalmente segura, libre y próspera hasta que la última alimaña sea cazada. Así de simple. Y así lo entienden los colombianos, en la gran casa y en la humilde vivienda.

Sin embargo… no estoy de acuerdo con una nueva reelección del señor Álvaro Uribe Vélez. Por muy exitoso que sea, por más sano mentalmente que parezca, por más sensato que de muestras de ser, el riesgo es grande. Fujimori, el hombre a quien el Perú le debe haber liquidado la plaga del Sendero Luminoso, cometió el pecado mortal de intentar mantenerse para siempre en el poder, que es lo que al final buscan todos aquellos que suponen que las constituciones pueden remendarse una y otra vez como colcha vieja. O será que lo creo así ya que en Venezuela nos ha ido bien mal con un Gobierno no solamente corrupto, sino inepto, donde no se detienen ante ninguna irregularidad o delito para intentar eso, gobernar hasta que les de la gana o el cuerpo aguante, como el difunto, y que en el Infierno esté, Fidel Castro.

Todo el que permanece mucho tiempo en el poder, siente esa tentación, se acostumbra a mandar, a gobernar sobre vidas y destinos, y mientras más tiempo pasa en ese puesto, peor se pone. Es como el pecado de la soberbia, mientras más se sufre más convencido se está de estar en lo correcto. Los ejemplos de Mugabe, Kadafi y Huseim bastarían para ilustrarlo, por ‘muy buenas intensiones’ que presentaran al inicio. Bueno, si hasta en España se llegó al momento cuando grupos clamaban como en oración: ‘renuncie, señor González, renuncie’. Realmente pocos tienen ese temperamento desprendido como el de José María Aznar, quien en el tope de su popularidad decidió no postularse para un tercer periodo; y sé que dirá el que desea ajustar los hechos a su parecer: ¿y cómo después del atentado del metro? (argumento tonto, con ir a las fuentes como diarios y noticieros se verifica el hecho); no, él declinó mucho antes.

Uribe Vélez lo ha hecho bien para su país, por eso muchos se ilusionan con la esperanza de que repita, de que mande hasta que termine con el último de los delincuentes armados que asolan el territorio neogranadino; pero el asunto es delicado, un mismo dedo no debe permanecer siempre sobre ‘el botón’. Hasta donde entiendo ha creado una organización política representativa, los éxitos generales, tal vez no en el detalle, de su gestión le garantizan representatividad y poder político ganado en las urnas; él y su gente, como partido, podría buscar el sucesor, alguien que le garantice a Colombia que no parará hasta lograr la pacificación final, y que si no cumple, se desvía o ‘cambia de parecer’, sea destituido electoralmente. Es simple: cumples o te vas, cambiar de parecer después no es una opción, no se le eligió para eso. Punto. La madurez política de nuestros vecinos les debe garantizar el transitar todo ese camino sin mayores sobresaltos.

Por cierto, ya no los llamo hermanos desde que nos dejaron solos frente a los desmanes del chavismo, sobretodo en los seis años pasados, cuando ya se sabía, denunciado por mujeres como Patricia Poleo, Marianella Salazar y Marta Colomina, de los nexos de grupos irregulares de su país con el gobierno de aquí. Pero no les importó mientras pensaron que podían sacar ganancias comerciales. Los únicos que siempre han estado a nuestro lado han sido los peruanos, pero ese parece ser el destino de el Perú; por ahí leí una vez que en la llamada guerra de las Malvinas, fueron los únicos (bueno, también Venezuela intervino) que se pusieron del lado de los argentinos. No apoyaron a Inglaterra, ni se hicieron los locos; gente extraña en el sub continente, ¿verdad?

Julio César.

jueves, 29 de mayo de 2008

DALAI LAMA, TERRORISTA…

Ahora sí que se subió la gata a la batea. Ante el negoción que resultan las olimpiadas, y el dineral invertido ya individualmente por cada país, nociones como dignidad de los pueblos, soberanía, libertad o derechos humanos tienen que ser condenados y callados. Mientras los juegos se realizan que no protesten esos tibetanos del carrizo, que esperen que no vayamos y comienzan con su vaina otra vez; palabras más, palabras menos ha dicho el Comité Olímpico Internacional. Así, sin penas, sin vergüenzas, las cifras son demasiado altas para detenerse en detalles como las apariencias. Así China está facultada para continuar con su política de pasar los tanques sobre quién sea sin que sean molestados, importunados o sancionados. ¿Quién osará meterse con el gigante asiático cuyo mercado le hace agua la boca a tanta gente, desde Bush y los congresistas demócratas a Hugo Chávez? Nadie. Nadie es tan loco. Que ahora los tanques sean propagandísticos, es lo de menos.

Del desastre de represión, violencia y muertos en el Tíbet, el culpable ha aparecido. No, no es China (qué ingenuidad esperarlo), quien mantiene sojuzgado un territorio ajeno, y el cual no debe soltar en opinión de la Asamblea Nacional venezolana aunque a esta le parece que, quiera o no, Puerto Rico debe separarse de Estados Unidos. Repito, la culpa no es de China y su monstruoso sistema de vida, sino de ese peligrosísimo agitador internacional, con tropas, armas, dinero, satélites en órbita, ese genio criminal semejante al Doctor No… el Dalai Lama. Y a la campaña se prestan desde el Comité Olímpico Internacional, a buena parte de la prensa. Aún aquí, en Venezuela, patéticos comentarios al respecto se han dejado oír: que no se debe mezclar una cosa con la otra, que China brille en sus juegos y luego revuelque a es gente cuando nos vayamos; repito, palabras casi textuales. Cómo me gustaría que a todos esos sátrapas de la llamada prensa de izquierda los encerraran en ese infierno que es el pueblo de Linfen para que conocieran en carne propia lo que es el horror, aunque esos vividores que chulearon de la Unión Soviética en Francia, Italia y España para atacar salvajemente a los perseguidos de ese régimen, siempre se las arreglan para quedar de pie.

La campaña tendenciosa ha sido tan desaforada que el Dalai Lama ha tenido que salir a decir que él no dijo nada contra los juegos, ni fomenta disturbios en el Tíbet, casi reculando de forma patética ante una oportunidad histórica como esta. A mí este señor y su filosofía me parecen algo… absurdas, nunca he creído en un pacifismo a troche y moche, si uno ve que alguien viene a matar al que está a tu lado y no alzas tu mano para impedirlo, al menos para intentarlo, eres tan culpable como el asesino, tanta paz parece cobardía individual. Pero ahora debo, porque de conciencia es, estar del lado de este señor, de esta gente. Ver a mujeres golpeadas, sangrado, pateadas, a monjes chorreando sangre por sus rostro, en batolas, mientras gritan y corren de un esbirro que los persiguen macanas en mano, es algo que hace revolver la bilis. Las palabras se repiten siempre en estos casos: si se pudiera, si se pudiera hacer algo contra esos animales…

Sin embargo, algo de dignidad queda a pesar de la campaña mediática de la Izquierda, del gobierno norteamericanos y los demócratas que entorpecen tratados con Colombia pero aplauden el de China, el Comité Olímpico Internacional (esa gentuza), Hugo Chávez y otros; en Francia la gente gritó y se arrojó contra esa representación de la vergüenza; en Estados Unidos se les atacó también; en Buenos Aires se gritó y se les persiguió, y en muchos territorios han tenido que pasar agachados, cubiertos, escondidos como los delincuentes. Todavía queda sangre en las venas, todavía hay gente que siente como suyo el dolor de otros, de gente a la que no ha visto pero a las que sabe cautivas, sometidas, humilladas y agredidas. Secuestradas en su propio país.

Esperemos no ver mañana al Dalai Lama encadenado, con CNN gritando que al fin detuvieron al peligroso hampón, llevado como un animal por tropas norteamericanas y entregado a China para ser juzgado por ‘criminal’. Esperemos, aunque a estas alturas nada debería sorprender ya…

Julio César.

viernes, 23 de mayo de 2008

CELULARES Y REVOLUCIÓN

En el periódico EL NUEVO PAÍS, venezolano, chiquito, tratando sobre análisis y política, siempre se encuentra algo interesante. Siempre hay un tema, un artículo, una columna que parece ligera y hasta irreverente, pero que encierra dentro de sí una realidad hasta patética. Hace poco leí una de esas columnas, más optimista, de Eduardo Riveros, señor que firmaba hasta hace pocos sus articulo como TERCERA EDAD, ahora lo hace como LA ARRECHERA COTIDIANA. Y de eso los venezolanos tenemos bastante. Quiero reproducir aquí dicha columna, con su permiso. Es totalmente de su autoría, ¿okay?:
……

Olvídense de Miami o Panamá; con perdón de Rubén Blades. El futuro está en Cuba. Allí es donde se debe invertir en comprar propiedades, terrenos. Así sea un edificio arruinado o un rancho. Los cambios ya no los para nadie. Raúl, con visión o ignorancia le dio apertura a la telefonía celular y, ahí mismo, con perdón de la expresión: se jodió. Una vez que los cubanos accedieron a esos adminículos no hay vuelta atrás. Idiotiza, anula la familia, amistades, todo. Incluso crea un nuevo vocabulario, algo de Morse o Braille, en el que se comunican los muchachos.

Si antaño el peligro lo encarnaban las grandes empresas petroleras, ahora ese conflicto, desgracia, lo simbolizan las telefónicas. Con todos sus atractivos. Las conversaciones a larga distancia, los mensajitos, escuchar música, ver videos, sacar fotos. ¿Acaso no se hacen ya, a las niñas en los colegios, tomas pornográficas? pero la basura no termina allí. El perjuicio mayor es el que se le estafa a la convivencia. ¿Quién, hoy día, conversa? Nadie. Hasta en los moteles, otrora lugares sagrados, ya no se escuchan los jadeos, suspiros, alabanzas, gemidos de satisfacción. Lo que se oye es la melodía, pito, entrada que, cada quien, tenga en su celular. En los restaurantes, igual. Cada quien habla por su lado; se acabaron las miradas, el tocarse las manos, los brindis románticos.

¿Qué joven cubano va a estar, ahora, soportando las estupideces de Fidel si, mientras, puede mandarle recados a su novia? ¿Dónde encontrar un hogar cubano que, repito, se cale las majaderías de Fidel, si, entre tanto, puede hablar con su gente en la Florida o Madrid? Y como si no fuera suficiente, Raúl aprobó que los cubanos pudieran usar los hoteles cubanos, bañarse en las playas cubanas, ver series norteamericanas. ¡Cosa más grande! Comprar, libremente, electrodomésticos, alquilar carros, hasta adquirir DVD. Algunos jalabolas sostienen que es el Ceratosauros de Fidel el que propicia estas transformaciones. Mentira, no hace una semana que el asesino escribió criticando la llegada de estas innovaciones a la isla. Lo que ocurre es que Raúl, o tiene mayor visión o es más inteligente de lo que se pensaba. El caso es que, lo dicho, trate de comprar, así sea por allá lejos, algo de tierras en cuba. Ahí está el porvenir.
……

Por el tono notarán varias cosas: que es un señor mayor, y es un ‘opositor’ como dicen aquí. Estoy entre quienes sostienen que Venezuela es una tierra de barraganato. Las mujeres de los presidentes pasados tuvieron demasiada influencia en las políticas de estos. Y Chávez quedó, para desgracia de mi país, bajo el influjo de un mal amor, una pasión tortuosa y enferma. A quien quiso entregarle todo. De lo cual se desprende que buena parte de todo lo malo que aquí ha ocurrido, incluso la inmolación de un hombre que encarnó la esperanza de un cambio, que comenzó a gobernar con los buenos deseos de la iglesia, los empresarios, los medios de comunicación e incluso de buena parte de los tenaces y terribles periodistas con los que contamos, fuera de un mar de dólares producto de un prolongado alza de precios petroleros, lo botó todo, dejando a Venezuela arruinada físicamente, desmoralizada, endeudada hasta lo inconcebible. Nada más hoy se supo que la deuda de PDVSA, que hasta ayer daba ganancias, llega a los 17 mil millones de dólares.

Me alegra saber que vientos de cambios soplan para los cubanos. Intento no ilusionarme pero este señor, Raúl Castro, parece más decente, o más centrado. Bueno, basta con que no sea un sádico asesino como el hermano para que se note la diferencia. Muchos dicen que hace muy poco por cambiar el modelo antillano, tampoco puede desbaratar un sistema que lleva más de cuarenta años, hay muchos que saben que no tienen para dónde agarrar si comienzan a perseguirlos por sus crímenes, y Raúl debe cuidarse de ellos. Por otro lado, me alegra saber que la esperada muerte de Fidel aún se retrasará un poco (la fiesta deberá esperar). Verlo cascado, ojeroso, tembloroso, oliendo a… eso que sale por la manguerita que lleva en su barriga, me gusta. Que viva, que su mente continúe funcionando en ese cuerpo decadente y ruin, que se note y sepa acabado. Que mire como todo el reino de muerte que edificó; cae, espero que le alcance la vida para oír a los primeros cubanos, en cualquier plaza, maldecir a gritos su nombre y sus crímenes.

Por cierto, contra los celulares sólo tengo que muchos chóferes insisten en conducir y usarlos al mismo tiempo, y está comprobado que hay quienes no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo y deben detenerse para tomar aire y respirar.

Julio César.