martes, 25 de noviembre de 2008

OTRA VEZ ELECCIONES

Pasando el ratón moral.

La semana pasada, comentando en el trabajo que parecía mentira que ya hubiera llegado el 23 de noviembre con las elecciones, la señora Dora, una camarera, mortificada dijo: “Ay, sí, otra vez con esa pendejada, yo no sé hasta cuándo Chávez va a llamar a elecciones en lugar de ponerse a trabajar”. Y ella es chavista, pero de las que trabajan de verdad. Y es cierto, la gente ya se cansa, ya no vemos la gravedad o importancia de todo esto. Y sin embargo lo es. La idea del Presidente era no sólo arrasar con todas las gobernaciones, de allí el odio y violencia desatada, sin importarle parecer un demente, contra el Zulia y Nueva Esparta (en manos de la oposición), sino sacar la mayor cantidad posible de votos hombres. La idea era llamar luego a una reforma o enmienda constitucional que le facultara reelegirse nuevamente. Le angustia y le quita el sueño ya que no el hambre, saber que le quedan ‘sólo’ cuatro años de gobierno. Pero las cosas no le salieron bien. No sólo el Zulia y Nueva Esparta se conservaron, sino que se obtuvieron otros importantes estados.

Valencia, Miranda, Táchira y el gobierno metropolitano de Caracas se suman ahora al ‘territorio opositor’, como lo ven ellos. Y es entendible su desagrado, es difícil explicar al mundo cómo un presidente tan bienamado quedó encerrado dentro de esa prisión ideológica opositora. Miraflores es ahora un fuerte apache en territorio enemigo. Pero más importante, el número de votantes en esos cinco estados y el área metropolitano, suma la mitad total de los votantes nacionales. Cinco estados contienen casi tantos votos hombres como los otros diecinueve estados juntos. Al parecer hay amplias zonas del territorio donde no vive nadie, como en Apure. Eso da cierto margen a creer que ninguna medida demencial (reelección indefinida) cuente con garantías de no ser vencida en las urnas de un referéndum. Pobrecito el Presidente, lo único que quería, lo único con lo que en verdad soñaba, alentando por tantos crápulas dentro y fuera de Venezuela, no está confirmado.

Libre ahora de decir lo que pienso y creo, les cuentos que yo no veo el brillante triunfo por ninguna parte. Se ganó, sí, pero muy poco. Y eso me inquieta, no por mal perdedor o porque odie como odio a esta gente, sino porque enfoca un reflector sobre llagas que amenazan ser más profundas y peligrosas de lo que se esperaba. El chavismo ganó en el departamento Libertador, lo que es Caracas Caracas, el centro de la ciudad capital, y eso que el municipio está rodeado de sucio, huecos, malandros, miseria y problemas. Liberador, donde la gente se queja del abuso policial, del malandro que atraca en las colas, de las vías que destruyen los carros, y que lanza como un grito de reclamo: “¿por qué no es como en Chacao o en Baruta?”, prefirió continuar en semejante lodazal en lugar de intentar un cambio. Es como un auto castigo, “seguiremos sufriendo porque nos lo merecemos”. O peor, por masoquismo, “no gusta esto, queremos seguir así, como sub humanos”. Lo inquietante no es que mucha gente prefiera seguir en la basura, mirando con rabia a los que salen de ella logrando vivir más o menos bien, como debe vivir la gente (y cómo rumian, con resentimiento, contra esos “ricos”), sino que eso signifique que en verdad esa perversa forma de secuestrar y someter a la gente a un modelo de gobierno autoritario, esté dando frutos en nuestro suelo. Te maltrato, te vergajeo, te humillo pero te regalo estos pedacitos de pan, te hago algunas carantoñas, te digo que requiero y tú debes agradécemelo. En Cuba llevan más de cuarenta años haciéndolo y perfeccionándolo; convertir en rehenes y en esclavos de sus captores a la población.

El caso del estado Vargas es patético, mientras más abandonado, más arruinado, más humillado, más se entrega y se somete, como la pobre mujer del ‘macho’. Suena feo decirlo o sentirlo, pero en verdad ver esas muestras de sometimiento voluntario, da algo de asco. Pero sí son felices, ¿qué se le hace? Tampoco voy a caer en lo que dijo tanta gente esa noche después de las doce, que nada merecían y que era una lástima que no hubieran terminado de hundirse en el mar en el 99. Aún a mí me pareció demasiado; pero llevamos diez años sometidos a un régimen que suelta, riega y utiliza el odio para gobernar, eso termina afectando a todo el mundo. Yo creo que la gente en Varga ya tiene su castigo, y continuarán pagándolo en sus hijos, que es lo triste.

De verdad, está vez no me sentí tan dispuesto a la lucha. La abstención de la clase media en las elecciones regionales del 2005 y en el referéndum del diciembre pasado, me pegó. Gritar en medio de una calle que viene el fin del mundo, sabiéndolo (metafóricamente hablando, claro, aún no enloquezco del todo), notando que nadie le para, es desalentador. Pero no sólo eso, saber de lugares donde se debió lograr la unidad para arrebatarle el triunfo al oficialismo, pero que no se dio por las apetencias de poder de los dueños de partidos, llenaba de amargura. Ver a Julio Borges sacrificando a otros por su vanidad, fue desilusionante. Y estaban los estudiantes. ¿Saben que ocurrió hace poco en las elecciones de facultades de la UCV? Los jóvenes que representaban la tendencia oficial fueron unidos, los opositores fueron en tres toletes, y se perdió la facultad de Derecho. Nada más y nada menos que la facultad de Derecho. Mientras cada abogado de este país lleva meses alertando sobre los peligros de una dictadura disfrazada mediante decretos, cada uno con un fajo de carpetas bajo el brazo camino al Tribunal Supremo para intentar derogar esas leyes inconstitucionales, se perdía la facultad. Mientras estos daban la batalla, los estudiantes de derecho escribían mensajitos de textos e iban a morir a Choroní. No, no sentía yo ganas de participar. Pero había que hacerlo. Siempre me atormenta la idea de que por uno o dos votos (nuestro sistema permite que por la diferencia de un voto, se legalice un triunfo), se perdiera algo.

Sí, hubo victorias importantes, y aunque me parecen pocas debo reconocer que si son alentadoras. Dentro de la Casa de la Unidad había quienes deliraban con conseguir la mitad del territorio; gente más seria, a quienes yo no quería oír pero les creía, alegaban que serian cinco (qué ojo). La votación de la clase media en El Hatillo, Baruta y Chacao se dejó sentir. De las elecciones a gobernadores del 2005, donde mi querido estado Miranda cayó en manos de Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen ya que tiene unos ojitos que le gustan a Chávez (dicho por él, no lo invento yo), yo culpaba a la gente de Primero Justicia. A todo el mundo les decía que habían traicionado a Enrique Mendoza; luego supe que la clase media de esos municipios no concurrió a votar porque no les dio la gana, porque eran muy chéveres. Por ello el estado debió sufrir estos años de abandono, retroceso y anarquía. Para esta campaña, Gerardo Blair, candidato de Baruta por la unidad, hablando con Marta Colomina, la formidable y temible periodista, dijo que allí tenían un problema porque los baruteños se definían como abstencionistas de conciencia. Fue cuando esta mujer educada, inteligente, pero dura, dejó oír: “Pero qué postura tan estúpida”. Y lo es.

Afortunadamente la clase media salió a votar, en Baruta la participación llegó al ochenta por ciento, cómo debe ser. En momentos de crisis la gente debe dejar su pereza, cobardía o irresponsabilidad. Los testigos de mesa trabajaron en mejores condiciones, las auditorias a las cajas, y la entrega de las actas a los partidos políticos brindaban ciertas garantías de que no se podían inventar votantes fantasmas más allá de ciertos márgenes, o cambiar tendencias mediante oprimir un botón. La gente, nuestra gente, cumplió. Llegaron temprano, discutieron lo que se debía discutir y llamaron a todos los que debieron llamar. Había otro aire, la gente estaba cansada ya oír decir que se haría esto y aquello, sin que se materializara jamás. Creo que uno de los triunfos más resonados, y que más debió dolerle al chavismo, fue la populosa, y peligrosa Petare, el municipio Sucre. El chavismo lo creía su bastión más seguro, cerros y cerros de votantes fieles. Pero a diferencia de la gente de Vargas, o Libertador, los petareños están cansados de sufrir, de la amargura de una vida dura sin que se les brinde ningún tipo de ayuda. Es entendible, del Este al Centro, los petareños tienen que pasar por Baruta y Chacao, y entendieron que otra vida era posible, ¿por qué no para ellos? Recuerdo que hace dos semanas, un anciano de La Bombilla, una barriada casi dantesca, se definía como chavista, pero que el hampa los estaba matando, y dijo algo como: “Hace poco vino ese muchachito (Carlos Ocarís), y se le dejó caminar y hablar con todo el mundo. En otra época lo habrían sacado a pedradas e insultos, pero la gente se cansa”. Eso es confortante, pero…

Julio César.

SÍ LO TIENE…

-Pero mi amor, hace calor. –le sonríe.

-¡Ponte la camisa, carajo! Cuando no te cae agua sucia, te la quitas para secar a un gatito o cubrirle la mano a alguien que sangra… pero ¡siempre terminas quitándotela! –reclama ella, mirando molesta sobre su hombro a un grupito de gente joven.- ¡Dejen la veladera y busquen oficio! –y quedan a solas en pleno desfile.

Julio César.

domingo, 23 de noviembre de 2008

DÍA 23

Como siempre, me pega cuando lo recuerdo, y esta fecha, hoy, es especialmente significativa para mí. No quise que pasara debajo de la mesa. No me parece justo. Pero no tengo cabeza para pensar en nada, imaginarán por qué, así que (como en aquel desgraciado 23 de enero, momento cuando desperté con la noticia), recurro a las palabras de otros. A las de ALAS SIMPLEMENTE; y que me perdone algunas libertades:

Muertos

-Tú no existes.

-Tú tampoco.

-Pero yo alguna vez tuve un cuerpo y anduve sobre la tierra.

-Y yo.

-Sí, pero yo nací del cuerpo de una mujer y no de su imaginación.

-Ambos nacimos de la ternura de una mujer, y ahora estamos muertos.

-Te pareces mucho a alguien a quien aprecié bastante…

-Y tú a quien era mi vida, mientras vivía.

-¿A dónde vas ahora?

-Subo con las ovejas.

-¿Me dejas acompañarte? Es extraña la idea de estar aquí, solo.

-Puedes venir conmigo; pero te lo advierto, hay un precio a pagar… oír mi armónica.

(De cuando Heath conoció a Jack Twist)
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Publicado por Alas... 3:45 PM 6 leños
……

Julio César.

NOTA: Dios, qué nervios. Esperar es terrible.

jueves, 20 de noviembre de 2008

23 DE NOVIEMBRE, ¿ESPERAR Y SOÑAR?

No, no basta únicamente con soñar o desear por muy grata o hermosa que sea la ilusión…
……

Hace tiempo, en una de las interminables colas de Caracas, ojeaba mi revista ZETA, de análisis y política, terminándola toda, y temiendo que la joven mujer a mi lado notara que no hacía nada y quisiera hablar, leí nuevamente hasta los anuncios. Y me fije en una pequeña inscripción en la portada, de una frase de Martí: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía”.

Me gustó e impresionó tanto esta cita de José Martí, de quien poco más se puede agregar (¿quién no sabe quien fue?), que la busqué. Lo que encontré fue algo tan dolorosamente irónico que tuve que sonreír con amargura. Este hombre grande, universal y decente, sobretodo decente, que cantó contra la impudicia, es citado frecuentemente, y utilizada su figura, por gente impúdica en un régimen criminal que lleva más de cuarenta años cebándose en la carne morena de la isla cubana.

Bien, el texto completo dice:

“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de luz, como ha de haber cierta cantidad de decoro. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con su fuerza terrible contra los que roban a los pueblos su libertad, que es robar a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados”

José Martí.
……

Imaginarán ya por qué me molesta cuando escucho su nombre manoseado por quienes roban a otros su libertad, su dignidad y hasta sus sueños, que es quitarles su humanidad. Es que ese Fidel Castro, cuando estaba vivo, y su banda eran unas lacras. Aunque no son los únicos que ensucian el nombre de Martí.

¡Qué palabras, ¿verdad?! Expresan lo que tantas veces es difícil de hacer entender a otros, a los amigos que no saben, a los familiares que no se mortifican por nada, a la pareja que supone que sólo es un domingo más. Hay angustias, temores y rabias que uno siente y padece, que sabe deben enfrentarse, pero que no pueden explicarse. Venezuela se dirige este domingo 23 de noviembre a otra de esas jornadas ‘cruciales’. Nuevamente se habla de lo importante que es; yo lo entiendo, pero no puedo evitar sentirme cansado, desanimado. A muchos parece no importarles que se nos imponga cómo vivir, qué comer, qué pensar. Sin embargo eso no evitará que asista, que me reúna con los otros, así sean pocos numéricamente, y que cumpla con la parte que me encomienden. Si está la doñita de siempre, la universitaria flaca de la vez pasada, el muchacho de liceo demasiado alto para sus años, el hijo angustiado del chofer que no le interesa lo que pase, bastará. Deberá bastar, deberán alcanzar. Ellos tendrán que cargar, nuevamente, con el indecoro de muchos.

No quiero decir más, no quiero que se me tache de negativo, pesimista y agorero, pero no soy optimista. Nunca lo soy. Ahora mismo llueve horriblemente sobre Caracas, desde las dos de la tarde. Las calles y avenidas son gigantescos estacionamientos, quebradas, árboles y basura han colapsado el tránsito. No deja de llover aún a estas horas, las nueve y media de la noche, y el Guaire se desbordó. Defensa Civil, bomberos y autoridades llaman a todo el que esté en sus casas y no tenga necesidad de salir, que se quede en ellas hasta que pase la emergencia. El Metro funciona a media mecha y hay fallas eléctricas en el Oeste. Todo un infierno. No sé por qué recuerdo los horribles días del deslave del 99, momento cuando, irónicamente, nació la nueva Constitución parida por esta gente, violada al poco tiempo. Esperemos que la Chinita meta su mano en esta hora. En fin, por unos días estaré algo ocupado. Deséennos suerte,

Julio César.

sábado, 15 de noviembre de 2008

¡JAKE! ¡GUÁ…!

¿Y de dónde salió todo esto?

Para su nueva cinta, Jake Gyllenhaal ha desarrollado esta apariencia de príncipe aventurero de cómics. Y se ve bien, hay que admitirlo (es decir, ¡del carajo!); pero me pregunto sí tendrá como meta convertirse en un forzudo. Para ser bueno en el cine no es necesario, como lo demuestran caso como Johnny Deep o el mismo Heath Ledger (qué flaco se veía vestido de enfermera), quienes brillan (y brilló el chico australiano) a fuerza de talento. Y Jake lo tiene aunque la suerte no haya acompañado a sus últimas películas, Zodiac y Redemption. Sinceramente es algo ambivalente para mí verlo así, me gusta que le brinden la oportunidad de interpretar a un personaje que puede hacerlo más popular a nivel de la gran taquilla, que muchas más personas vean y sepan lo talentoso que es, y repito, se ve bien (y mucho), pero no me gustaría que se convirtiera en otro Silvestre Stallone o algo así. No es de ese tipo, pero…

Julio César.

NOTA: Ya sospecho un ataque deliberado. Nuevamente padecí un virus en mi disco duro que ha afectado varios archivos. Este tiempo fuera sirvió para que lo revisaran, pero siempre es un problema.

CHICOS MALOS

-¿Dónde coño estás? Ya estoy caliente en esta tina… ven en este instante o salgo y meto aquí a la primera persona que encuentre en el pasillo. –amenaza tajante.- ¡No me importa que sólo haya botones! ¡Lo meto!
……

Jamás he entendido, tal vez porque soy hombre, qué ve una mujer en un tipo barbudo, rudo, que la empuja, le habla golpeado y mira el rabo de otras en su presencia. ¿Será que ve a un hombre de verdad? Ella lo sabe infiel, desaseado, egoísta, flojo para nada que no sea él, y sin embargo lo ama (la pesadilla de todo padre). Debe ser algo atávico, no como sostiene el Conde del Guácharo, humorista venezolano, que las hijas buscan entre todos los que no sirven para un carajo, al peor, para joder al papá. Pero para sociólogos y sicólogos todo viene de las costumbres ancestrales y de la ‘ley natural’, lo mismo que se observa en el reino animal. La leona siempre busca al macho más fuerte que le garantice seguridad y una prole sana, pero cuando este mengua, ella se arrima a otro, el que va en ascenso. Tal vez nuestra Venus de Willendorf también admiraba al que más golpeaba con su garrote, sobretodo el coco de las hembras, al más grande y rudo.

Es posible que todo eso lance aún sombras de herencia en la especie. Es posible que una mujer, sobretodo las muy jóvenes, asocien esa apariencia a la creencia de virilidad y fuerza. Y todo esto, con la hombría. ¿Que después pueden pasarla mal? También es algo conocido, y que ya deberían saberlo todas en todos lados, pero eso parece no importar muchas veces. Hace tiempo, hojeando una revista, leí una encuesta donde las jovencitas encontraban a Chris O’Donnell (el Robín en las últimas versiones de Batman y Robín) muy ‘lindo’ pero que no saldrían con el, que se irían con Russell Crowe, porque se veía salvaje y rudo. ¡Y su fama de mala conducta tiene!, entonces ¿no aprendemos? Menos mal que no soy mujer. Me gustan las chicas malas, las muy malas conductas, pero no se me ocurriría enloquecer por ellas. O no me ha pasado; quién sabe qué traerá el futuro.

Julio César.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

NO LO ENTIENDO, ¿SERÁ LA DICHA?

Era eso, la simple alegría de estar allí…

No sé qué pasa pero te escucho, realmente escucho tu voz susurrando a mis oídos cuando callas, cuando estoy lejos de ti cuidando a las ovejas. Muchas veces he virado mi rostro buscándote al sentirte tan cerca, pero no estás. Sin embargo no me importa, el desencanto debería ensombrecer mi día, pero sonrío, porque me basta para recordar tu estampa; y me estremezco aunque todavía no lo entiendo.

Me hablas mientras ríes y bebes a mi lado, como mi amigo, y debo desviar un poco la mirada, porque tu boca me hace recordar los besos que he robado y pensar en aquellos que todavía no he dado. Caricias que me pesan cuando reparo en ellas, el esperar por esos labios que un día besaré y que todavía son promesas de amores que viviré; y es cuando con escalofríos reparo en que tampoco tú los has brindado y… Ni siquiera imaginas, mi dulce amigo, con todo aquello que he soñado.

No lo sé, camarada, pero ahora temo que tu recuerdo me persiga toda la vida. Un día nos separaremos, cuando estos deberes que nos obligan a estar juntos terminen, y sé que cuando estemos lejos recordaré tu mirada y mucho me temo que perderé mi alegría. Pero no quiero pensar en eso ahora mientras escucho tu historia, mientras te cuento la mía, ahora que estamos juntos y el mundo es perfecto. Tu pierna roza la mía, hace rato que debí separarlas… pero no me atrevo porque tal vez un día, en una existencia árida y fría, con tan sólo aferrarme a este recuerdo me bastará para continuar. Ríes y río contigo, dejémoslo así, ya mañana será otra vida.

Julio César.

NOTA: Ya sospecho un ataque deliberado. Nuevamente padecí un virus en mi disco duro que ha afectado varios archivos. Este tiempo fuera sirvió para que lo revisaran, pero siempre es un problema.